Herzog
En este vídeo, el arquitecto suizo Jacques Herzog hace una revisión de su trabajo a lo largo de los años. Habla también de sus influencias, donde destaca el arquitecto italiano Aldo Rossi. Refiriéndose a las influencias que ha tenido en su trayectoria, dijo «no se puede ver como un camino rossiano o boisiano, pero seguro que hay huellas», refiriéndose a que en sus obras ha tenido distintas influencias, pero que él ha buscado su propio camino. Comienza el recorrido por sus obras por uno de sus últimos edificios, donde la mitad está reservada para un archivo de sus maquetas y dibujos. Sin embargo, no visita mucho éste archivo ni lo usa como forma de inspiración para nuevas obras, sino que es usado por estudiantes y colaboradores. «Lo bueno de ser arquitectos es que tú utilizas el proyecto para saber más del mundo». Esta es una frase con la que Herzog quiso defender lo interesante que encuentra la arquitectura, una disciplina en la que según él entran en juego distintos sentidos. En gran cantidad de sus obras se observa un interés en la envolvente, su relación con el exterior, la luz, los materiales… para ello usaron distintas técnicas como una especie de erosión orgánica, cristales impresos que juegan con las transparencias y opacidades… Otro elemento común en muchas de sus obras son las tipologías clásicas, formas sencillas, no inventadas por ellos mismos. En este aspecto se ve la influencia de Aldo Rossi. Herzog defiende que estas formas preexistentes ayudan a que el edificio tenga un pasado, unas raíces. Otras dos ideas que me han parecido interesantes del vídeo son que los edificios deben gustar al público, y tener la capacidad de seguir asombrándole conforme pasen los años, o se verá perdido en un profundo abandono. Como ejemplo está el museo TATE en Londres, el cual cambia en gran medida en función de si lo visita mucha gente o no. La última idea es la de que sus proyectos tratan de ser más bien una tipología, que se pueda adaptar a distintos cambios sin tener que cambiarlo por completo.

Archivo de sus maquetas y dibujos 
Importancia de la envolvente y relacion con el interior 
influencia de las tipologías clásicas pero mediante un nuevo camino
Colomina
El vídeo trata sobre la historia de la vivienda E1027 de la arquitecta irlandesa Eileen Gray. En concreto trata la obsesión de Le Corbusier con esta villa. Esta historia es como una telenovela para Beatriz Colomina llegando a afrimar que es como ficción, aunque según ella «la ficción juega un papel importante en la arquitectura». Para entender esta obsesión de Corbusier por la villa, hay que remontarse muchos años en el pasado, a cuando Corbusier realizó un viaje y estudió a fondo Argel. En concreto es interesante la obsesión de este arquitecto por la figura femenina, realizando en su viaje un gran número de dibujos de desnudos de mujeres de la zona. Cabe destacar en este momento la visión del arquitecto del dibujo como una forma de conquista, posesión. Así, puede ser que en estos dibujos Le Corbusier vierauna forma de controlar la feminidad de las mujeres que pintaba. En cualquier caso, estos bocetos, junto a cuadros de otros autores en los que aparecen figuras femeninas, le sirvieron para crear un mural monumental conocido como Mujeres de la Casba. Este mural, junto a otros 7, fueron pintados por el arquitecto en la villa E1027 de Eileen Gray, sin pedir permiso ni a la autora de la casa ni a Badovicci, el otro dueño. Este hecho se observa como una ocupación de la casa, reforzado por la construcción llevada a cabo por Le Corbusier de una pequeña cabaña justo detrás de la casa. Eileen se refirió a los murales como una desfiguración de su obra, una violación. Entonces, Le Corbusier se defendió y escribio una carta a Eileen y Badovicci amenazándoles con hacer público su batalla por los murales. En una observación sobre los murales, Le Corbusier dijo de estos que eran «pinturas significativas en paredes indiferentes». Sin embargo, es extraño que Le Corbusier pintara sus murales en una vivienda que estimaba tanto, teniendo en cuenta que poco antes afirmó en una publicación que un mural no mejora una pared, sino que la destruye. El arquitecto piensa en sus dibujos como un regalo. Tras la muerte de Badovicci, Le Corbusier se volcó en controlar el futuro de la casa, llegando a escribir cientos de cartas para conseguir que la futura compradora de la casa fuese su elegida. Esto lo hizo para salvar los murales, pero también temía que la casa se convirtiese en un burdel. Esto es interesante, pues Le Corbusier lo que temía era que sus pinturas (tres mujeres desnudas) cobrasen vida, y refleja su deseo de mantenerlas protegidas y controladas.

Ejemplo de postal de Le Corbusier de su época en Argel 
Mural de Corbusier en E1027 destrozado por las balas alemanas de la IIGM 
Estado de E1027 tras años de abandono



















































































